jueves, septiembre 21, 2006

La dosis del olvido... parte final.

(...)

Pongo las pastillas en mi lengua. Comienzan a dar vueltas por mi boca. Me niego a tragarlas, reteniéndolas allí. Al segundo sorbo de champagne, están sabiendo amargas, así que, luego de cerrar los ojos, les pierdo el rastro. El español me debe estar mirando casi intrigado. Debe estar pensando para que demonios lo he buscado si tengo tantos remilgos. Que carajo sabe él. Abro los ojos y, sin embargo, esta mirando las estrellitas mojadas de mis servilletas.
- Es usual. Es usual el ataque de pánico.
- ¿Sí?

- Si, te lo digo por experiencia.

Espero algo, algo que no sé que es. Comenzó a concentrarme en todos mis sentidos. Me miro las manos. Aun recuerdo los nombres de todos los dedos. Repaso mentalmente todos los cumpleaños de mis parientes. Nada, siguen ahí. Incluso el de él. Supongo que tengo que tener paciencia. Y mientras llega ¿qué hago?.
- Bueno, he cumplido mi cometido. Debo irme ahora.
- No te vayas aun. Sabes, tengo algo de miedo.

Y es cierto, completamente cierto. Siento algo de vértigo, aunque sé que todo es autoinducido. Que mis manos frías de ahora son mis nervios. Que mis pies paralizados es producto de mi detención de circulación momentánea. Me siento como un bloque de hielo.
- Te voy a dar algo para que comiences a reaccionar- Debo estar pálida quizás.

- Esta bien, si, creo que necesito algo para respirar.
Lo que faltaba, que ahora me transformara en una adicta. Sin embargo, me trago sin ningún escándalo las pastillas amarillas que me da. Me dice que son luces, así se llaman (lindo nombre en todo caso), suben el ánimo y te hacen pensar cosas lindas. Luego de quince minutos, comienzo a sentir como se deshacen los bloques de hielo que andaban por mi sangre. Ahora puedo mover los pies, y leves cosquillas me remecen
- Y, ¿cómo te sientes?.
- Fantástico. - ¿Me quieres acompañar?. Tengo otras entregas y luego podemos beber.
- Por supuesto.

Subimos a un auto descapotable. El sol nos golpea la cabeza. Sin embargo la sensación de calor me ayuda aun más. El cosquilleo esta tomando dimensiones gigantescas, por que comienzo a reír, y me río todo el camino hasta el hotel del español. Esta alojado en una habitación que esta revuelta a mas no poder. Y no es que la hayan registrado, sino que él es así, ya que cuando llegamos, se saca las botas, los pantalones y la camisa, tirándolas al televisor, suelo y una silla, en ese orden. De ahí salta a la cama y se recuesta. Cierra los ojos y parece dormir.

Yo entro al baño y me miro al espejo. ¿Qué demonios ha pasado conmigo?. Esa no soy yo. ¿Quién es esta tipa de pelo corto y ojeras que esta en el espejo?. Esa no soy yo. Sin embargo, el contacto del agua, que siento en la cara, me muestra que si soy yo. Que quizás que cosas hice para llegar a estar con este pelo macheteado y estas ojeras que me oscurecen la cara. Creo que tiene que ver algo con él, pues no lo recuerdo con nitidez. Vaya eficiencia del nuevo milenio.
Salgo y el español esta registrando el minibar. Tiene miles de botellitas pequeñas, así que me dedico a alinearlas en el suelo. Me mira encantado, riéndose por mi orden alfabético algo disléxico. Me ayuda a ordenarlas correctamente, por las letras. Luego por colores, del más claro al más oscuro. Luego por los grados de alcohol. Y nos da la noche.

miércoles, septiembre 13, 2006

La dosis del olvido...

(...)


Su química es la mejor. Ahora que tengo en el bolsillo de mi pantalón el tubo con esas pastillitas azules, me da pánico. ¿Será lo correcto?. Quien sabe, en realidad nadie lo sabe, ya que nadie ha sabido decirme lo correcto, o hacer lo correcto para dejar de sentir esa sensación de vacío. Aunque también creo que me equivoque en buscar un alguien para que encuentre la solución. Pero creo que es por que yo sola, jamás la encontraría. Saco el tubo y lo pongo en la mesa. Lo abro y saco tres pastillas, formo un triangulo con ellas. Aun no sé su nombre, y en realidad me gustaría saberlo.
- ¿Cómo te llamas?.
- ¿No era que no íbamos a hablar de nada?
- Si, lo sé, pero me gustaría saber con quien hubiera podido acostarme, teóricamente hablando. - Me muerdo la lengua, ¿qué es lo que he dicho demonios?. El se ríe.
- Jorge, me llamo Jorge. Pero no se vale, por que yo sé el tuyo.
- Lo sé.


Creo que he ido demasiado lejos, aunque a él no parece importarle. Sigo arr
astrando este maldito cartuchismo. Y sigo agrupando mis pastillitas. Él me mira divertido. Creo que supone que estoy dudando, por que lo estoy haciendo. Si pudiera ver que será de mí, creo que me las tomaría mas confiada. Pero bien dicen, el que no se arriesga, no cruza el río. Aunque la gracia es cruzarlo, y no quedarse en el medio empantanada o que te lleve la corriente.
- Bueno, creo que voy a tomarlas, aunque me gustaría que fuera con algo más elegante que una cerveza, total, lo que desecho fue bastante bueno.
- Champagne helada por favor.
Llega la mesera con una botella de champagne y dos vasos plásticos. Digamos que no es el recipiente ideal, pero en realidad nunca nada es tan ideal. El español abre la botella y sirve para los dos. Un montón de espuma mancha la mesa, mojando mis servilletas con estrellitas. ¿Recordaré que solía pasarme horas dibujando estrellas en las servilletas mientras él me acariciaba el pelo?. Dentro de un par de horas, como me dice el español, lo averiguare.
- Estoy lista – Veo como tiemblan mis manos-. A tu salud bendito distribuidor de mierda.
- A tu salud, bendita compradora de mierda-.
Nos reímos.



(...)

viernes, septiembre 08, 2006

La dosis del olvido...

(...)

¿Me voy al carajo?. Cielos, si siento que estoy en el carajo (Arizona puede parecerse bastante a lo que nosotros conocemos como a la mierda, ya que pasan cientos de kilómetros y uno no ve ni un alma). Bueno, supongo que tendré que tener el cuidado necesario, no vaya a ser cosa que después no sepa como regresar a casa y me quede deambulando eternamente bajo este sol (el solo pensarlo me estremece).
Anoto en un papel sus indicaciones. Toma un cigarrillo de los míos y lo enciende. Aspira con lentitud y luego exhala. Tiene unos bellos labios, sonrosados y formados. Creo que sabe que lo estoy mirando con codicia, pues se aprieta las manos con nerviosismo.

No seguiré dilatando esto, mientras busco el dinero que viene en un sobre café. Lo pongo en la mesa y se lo acerco. Él me mira.
- ¿Tengo que contarlo?.
- Solo si desconfías-. Le digo mientras me muerdo el meñique.
- No querida, tienes cara de ser una buena niña, una niña inofensiva.

Toma el sobre y lo guarda en su chaqueta. Me guiña un ojo y pide dos cervezas. Eso me produce alivio, ya que no sé exactamente cuanto dinero hay en el sobre. Ahora veo que se siente más relajado, supongo que luego de los negocios (por decirles de algún modo) viene el relajo. Me acerca una y abre la otra con ansias.

- Bueno, ahora podemos hablar, ¿de donde vienes?. Claro que si quieres conversar, ya sabes, tu puedes hacer lo que quieras, el cliente manda.
- En
realidad no quiero hablar sobre nada, ¿es necesario?.
- No, solo por cortesía lo hacia, tu sabes, el cliente tiene la razón.

Bebe y un hilo resbala por su comisura. ¿Cómo ser insinuante sin parecer puta?. Una de las cosas que me ha aproblemado demasiado es querer decir algo, pero sin parecerlo. O más bien querer hacer algo, sin decirlo. Dibujo estrellitas en las servilletas, ya llevo cuatro. Él me mira mientras dibujo.
- ¿Y que tal estuvo tu viaje hasta acá?.
- Bien, con mucho calor. ¿Me creerías que esta es mi segunda vez en un avión?. Me aterran, la verdad es que me aterran. Si se cae o estalla, y todo eso, donde quedarían mis restos, andaría perdida por ahí hasta la eternidad.

- Uf, ese es un cuento superado para mí. Llevo años viajando, aunque la verdad no te sabría decir cuantos, ya que mi química es la mejor.- Me guiña un ojo y bebe.

(...)

jueves, septiembre 07, 2006

La dosis del olvido...

(...)

Lleva un anillo de calavera en el dedo meñique, lo que me produce algo de risa; siempre esos adornos los he encontrado patéticos, además de antiestéticos (¿pertenecerá a algún tipo de secta oscurantista?). No me mira demasiado, yo en cambio lo miro bastante. Es un tipo con quien me gustaría acostarme: alto, pelo hasta los hombros, ojos claros, bellas manos (claro, sacando ese horrendo anillo), delgado. En fin, irónicamente se parece peligrosamente a él (eso parece la historia de mi vida, todos los tipos se parece peligrosamente a él); pero, si llegara a pasar algo con el español este, después de hoy, teóricamente, no lo recordaré; por lo que estos remordimientos estúpidos que estoy sintiendo no tendrían sentido y eso me haría sentir mucho mejor.

Abre la maleta con cuidado (casi religiosamente) y saca unos envases alargados con pastillas de colores llamativos.
- Al grano, ¿qué es lo que andas buscando?
- Bueno, ehmm, quiero olvidar un periodo de mi vida, pero no lo que conlleva él.
El tipo me mira con cara de pregunta, creo que no me esta entendiendo. Aunque para ser sincera, yo tampoco lo hago mucho.
- A ver, qué quieres decir con eso, explícate por favor.
- Eh... es decir, quiero olvidar a alguien, alguien que ahora no esta y todo esos recuerdos, pero no quiero olvidar todo lo que me ha pasado en ese tiempo. O sea, ¿qué haría si olvido lo que estudie y en que trabajo, o donde vivo?.
- Calma tía, eso no pasa, cuando quieres algo específico, eso te damos. Lo que buscas es una erosión de memoria parcial.
Algo específico. Creo que ahora entiendo, y me sorprende el avance de los químicos. Puedes olvidar a alguien con nombre y apellido, esto es fantástico, pienso mientras enciendo otro cigarrillo. Y por dios santo, allá seguimos fumando verde.
- Bueno, las tuyas son las azules; las dosis son, tres hoy, tres la próxima semana y las ultimas tres la semana del 20; tienes que tener cuidado de tomarlas en esas dosis, sino, te vas al carajo.
- ¿Al carajo?
- Si, al carajo.

(...)

martes, septiembre 05, 2006

La dosis del olvido...

Hace un tiempo atrás... quise borrar mi memoria...
quise borrar mis recuerdos...

quise borrarlo a él...
Queria seguir adelante con mi vida...
sin esa sensación de vacio q me ahogaba...

En ese momento leía a Ray Lóriga y me tocó...

Luego vino Eternal sunshine of the spotless mind que también me tocó...
El resultado de eso, fue este cuento llamado La dosis del olvido.

Sé que estoy en Arizona, sentada en uno de esos restaurante con vista a la carretera. Lo sé por que afuera el sol está demasiado arriba y claro; y los matices de la eterna arena se ven más rojos que nunca, como en los desiertos de Arizona (aunque los había visto solamente por televisión). Las gafas de sol no aminoran demasiado el efecto de la luz, con lo que tengo la cabeza entre los brazos, pegada a la mesa.

El pueblo en el que estoy es de esos típicos de una película yanqui, partidos perfectamente a la mitad, cual naranja, por una larga y angosta carretera sin bermas que nunca tiene un final, o si termina, típico que finaliza en México. Afuera hay una gasolinera donde un señor de casi 102 años atendiendo aún, arrastrando los zapatos y a una lentitud desesperante; hay un almacén donde venden todo lo imaginable y lo inimaginable también; y un restaurante con meseras cansadas y obesas, donde estoy ahora frente a una taza de café que se enfrió hace una hora y una hamburguesa mordisqueada, que esta algo cruda. La verdad es que llevo más de una hora acá, sentada esperando a este chico que debería llegar en cualquier momento (aunque ese cualquier momento se ha alargado demasiado).

Me sudan las manos y tengo la permanente sensación de que me encontrare con alguien conocido (algo teóricamente imposible); se supone que esa sensación de persecución se tiene cuando uno va a hacer algo malo o inusual, sin embargo, no creo que esto sea malo, más bien es un acto de heroica sanidad mental para conmigo.
La cosa es que hoy, después de meses de pensarlo y sopesarlo, de juntar el dinero y volver a meditarlo, de llamadas largas distancias y aprenderse un montón de contraseñas, estoy acá con la firme convicción de borrar mi memoria, si, es extraño, pero en fin, los químicos del nuevo milenio me abren una amplia ventana de posibilidades, casi con sabores (¿usted prefiere su perdida de memoria parcial o total, con sabor a guinda o frambuesa?).
Me pongo de pie y camino hacia el wurlitzer, miro la parrilla y esta llena de música country (la detesto tanto) y al final de la lista, esta REM, así que me siento un poco más tranquila y pongo la moneda. Me vuelvo a sentar y cuando estoy encendiendo un cigarrillo, aparece un tipo con unos pantalones azules brillantes (de verdad brillantes tras mis lentes oscuros). Mira alrededor con cara de perdido; supongo que es él, así que le hago una seña y esbozo algo parecido a una sonrisa, el espejo que tengo al frente me refleja haciendo una mueca. Se acerca a mi mesa, los tacones de sus botas percuten en los baldosines, lleva una maleta negra y cuadrada con él, llena de cierres. Su acento me agrada, marca las z bastante, es un español de cepa, como me gustan a mí.
- Disculpa el retraso tía, tu sabes, acá es algo lejano.
- No te preocupes, no tengo prisa.

(...)

viernes, septiembre 01, 2006

Estos ingleses eligiendo discos...

La Radio BBC2 del Reino Unido, luego de un sondeo a sus auditores, creó una lista con los mejores Lp de todos los tiempos. Obviamente, el 95% de los elegidos son de nacionalidad inglesa... y obviamente también (aunque esto no lo objeto), salen The Beatles en cuatro ocasiones.

La lista con los mejores 10 Lp de todos los tiempos (ever... ) son:

10.- Albúm Blanco. The Beatles (... en mi opinión, esta magna obra no merece un décimo lugar).
9.- A night at the Opera. Queen.
8.- Abbey Road. The Beatles.
7.- Bridge over troubled water. Simon and Garfunkel.
6.- Revolver. The Beatles.
5.- Wish you were here. Pink Floyd.
4.- Rumours. Fleetwood Mac.
3.- The Joshua tree. U2.
2.- Thiller. Michael Jackson.
1.- Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band. The Beatles.



Mi desacuerdo con la lista no es con los integrantes... bueno, Michael Jackson no es nadie demasiado especial en mi vida... pero no esta mi album favorito de The Beatles, el que tengo en cassette, cd y en mp3, el que me lo sé de memoria, canté con mi mamá y mi papá en los interminables viajes a la playa... Rubber soul (.. como el pop.. he).

Y ud. señor, señora, señorita blogger... cual sería su lista con los 10 mejores Lp de todos los tiempos (ever...)?

Yo aún la estoy pensando... pero de seguro que va Rubber soul.

playing... Think for yourself. Rubber soul. The Beatles.

Un accidente!

Chaz!
Lo sabía...
por ser inexperta en estas cosas del blog...
creo q desconfigure algo ...
y ya no se pueden poner comentarios...

q buuuu....

si alguien sabe como solucionarlo...
por favor, mande un correo a little_frozen@hotmail.com
para poder arreglarlo.. lo he intentado todo, pero al parecer esta cosa se gobierna sola!
Ademas... como borro eso de "link to this post"... para q sirve... buuu...me siento un dinosaurio

Muchos saludos
Vero