domingo, octubre 22, 2006

Un instante de retorno ... (el tiempo pasa y las personas quedan).

Soy una desmemoriada crónica y suelo dejar pasar a las personas que me encuentro en las diferentes situaciones de la vida.
Me declaro una buena amiga, pero muy poco constante.
Para más remate, casi nunca guardo números de teléfono o direcciones, por lo que después de un tiempo, me es casi imposible re-encontrarme con alguien. Sin embargo, el recuerdo de una etapa de mi niñez es persistente en mi memoria… las caras de esas personas aún no las he olvidado… aún retengo sus nombres... y las recuerdo con mucho cariño.

En el año 90 entré a un colegio nuevo, sólo de mujeres. Yo tenia 10 años y habia llegado hace poco a vivir a San Bernardo. Nunca habia estado en un colegio solo con niñas; pero me lo imaginaba como algo fome y problemático (y la verdad es que no me equivoque).
En esos primeros dias de clases, cuando era una de las nuevas, una niña se levantó de su asiento, sin ton ni son, a contarle un chiste a la profesora. Ya no recuerdo el chiste (sólo recuerdo que no era gracioso). Sólo pensé “la cabra pintamonos y patera”. Con el pasar del tiempo, esa niña pintamonos (que sigue siéndolo) se transformó en una de mis amigas entrañables, junto con otras cuatro; de esas amigas que solo se tienen cuando uno tiene 12 años.
Tres de ellas ya estaban el colegio… eran las “viejas”, yo con las otras dos eramos las “nuevas”. Nuestro grupo de seis se formo ese año y duró hasta que nos graduamos de octavo año, en el '93. Eramos muy diferentes entre nosotras, con muy pocos puntos en común, con historias de vida muy diversas, con sueños e ideas contradictorias entre sí. Pero, a pesar de eso, formamos un grupo de amigas hermético.

Eramos agotadoras. No parabamos de hablar ni un momento. Los profesores nos llamaban la atención todo el tiempo. Nos sentabamos todas juntas, en fila de tres bancos. Pasabamos el recreo juntas, en el patio o conversando en la sala.

Los grupos de nuestros trabajos eran siempre de seis o de tres. Era un club cerrado, al que nadie más podia entrar. Teníamos una especie de código secreto, que excluía al resto del curso. Un humor delicadamente ironico y cruel, donde muchas de las compañeras fueron blanco de nuestras burlas. Siempre participabamos en los actos del colegio, inventando coreografias, rivalizando con los cursos del nivel.

La verdad es que nos creiamos el hoyo del queque; las chicas más cool y más inteligentes.

Han pasado 14 años de eso...
Yo a casi todas les perdí el rastro por los avatares del destino.
Por mi concentracion en los estudios, por mi ya conocida poca constancia,
por mis largos viajes Santiago-San Bernardo, en los que terminó ganando la capital, asentándome a vivir alli (para nunca más salir... por que amo Santiago), por los millones y millones de cosas que pasan en la vida que hacen que el pasado comience a verse borroso y las caras se comiencen a desdibujar.

Sin embargo, la persistencia de sus nombres y caras en mis recuerdos, el evocar esa etapa como feliz y linda, con altos y bajos, pero bonita al fin y al cabo.
El preguntarme de vez en cuando, cuando iba a la casa de mis viejos, toman
do el largo camino hacia San Bernardo, cómo estarian, en que estarian y deseando que todas estuvieran bien.

El mes de agosto, con mis 27 años cumplidos; ordenando las cosas, ya que con la llegada de Matilde, todos los espacios de Victor y míos se han reducido drásticamente, para darle paso a la avalancha de pañales y juguetes; encontré una caja con fotografias de todas ellas: en un paseo de curso a la piscina y en la graduacion. Las reconocí inmediatamente. Recordé sus nombres. Y me pregunté si seria posible que nos volvieramos a juntar.

Y pasó.
Y estamos iguales (descontando los kilos de más o menos, el maquillaje, las arrugas y todas las cosas que delatan el paso del tiempo).
Y nos atropellabamos para hablar, por que habia mucho que hablar.
Ha pasado tanta agua bajo el puente. Han pasado tantas cosas, tantos amores, tantas penas, tantas ilusiones cumplidas o rotas.
El vino se hizo poco, tuvimos que ir a comprar más. Los cigarros también se hicieron pocos.
El asado fue atendido por otras personas (gracias a la Carmen Gloria y a la tía).
Nos reimos montones, nos contamos cosas tristes y cosas felices.
Tenemos una vida ya formada. Muchas de nosotras con hijos, parejas.
Nos turnamos para hablar, pero aún asi, de repente se formaba la mescolanza de voces y no se entendia nada.

Estoy muy feliz de haberlas visto.
Nunca pensé que me pondria tan contenta el re-encontrarlas.
Me alegro profundamente que todas esten bien, felices, con sus bebes, con sus novios... viviendo y haciendo lo que les dicta su corazon, los que les gusta hacer.
Estoy impresionada de los cambios, de lo maduras que estamos, de lo que hemos cambiado para bien.
Les deseo perpetuamente lo mejor... siempre.

No estoy segura si se volverá a repetir esta ocasión... quizás no tendria la misma gracia. Quizás despues del ataque de verborrea del sábado, ya no nos quede nada por decirnos (... esperemos que no sea asi).

Por eso me doy el tiempo de recordar este instante, este instante en que el pasado no fue tan borroso, donde vi a mis amigas de la infancia nuevamente, juntas, parloteando incesantemente, muertas de la risa, sentadas una al lado de la otra... como antaño.

Las quiero mucho queridas.
Cuidense.


Janis y Jorgito

Johanna, Priscilla, Tamara y Liliana

El grupo de las seis (sin flash... buh!)

2 comentarios:

Patilú dijo...

Hace bien poco conversaba con una gran amiga acerca de la nula capacidad que teníamos para conservar las amigas antiguas. Las del colegio, las de los carretes, las conversas y los pijama partys.
Sí sí... decía yo_ qué anacrónico, que falto de evolución juntarse con los mismos año tras año.
Viva la evolución y los nuevos tiempos! Salud!!!

Nos empezamos a cagar de la risa porque aparte ser inseparables hace ya 10 años, ambas tenemos algún amigo por ahí. Es cierto, no nos vemos tan seguido, pero son parte re importante y un referente clarísimo de quién somos hoy en día.

Usté, la Fran, los Raze, su marido... son otra cosa.
La familia, querida, es otra cosa!

Te quiero mil.

clau dijo...

entretenido tu blog... y me alegro que pudieras juntarte con tus amigas de infancia... no se si yo tuve suerte o no de haber ido toda la vida al mismo colegio tu sabes el sta familia que para ser de puras minas igual era bastantae entretenido... y puedo decir ke a la fecha conservo mi mejor amiga desde 1 basico ... la amistad nunca se pierde.... la vida es un pañuelo... gira y tarde o temprano la vida te acerca a aquellos que en su minuto fueron y otros siguen siendo importantes... lo rico es que te sorprendas...

me alegro de ver la linda familia que haz formado...

clau