martes, abril 27, 2010

Uno de mis peliculastas favorito!

Michel Gondry, director de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos,
La ciencia del sueño, Be kind rewind, Human nature, Tokio y espero que
muchas más.
Además, el director de los mejores videoclips de la vida.













lunes, abril 26, 2010

Esperando nada

Si sé que es el titulo de una canción de Nicole,
pfff... que además no es nada de buena.
Sin embargo, es quizás la frase que mejor engloba
mi estado de ánimo por estos días.

Me han pasado varias experiencias amargas en esta
última semana, que me ha hecho repensar cosas que
pensé que estaban solucionadas.

Cómo por ejemplo, por qué diablos soy profesora.

Tenía un simbolismo, que más allá de los miles de
datos que manejo, fuera un mensaje más potente
el que pudiera trasmitir.
Algo que les hiciera
ver con otros ojos el mundo que los rodea.
Que les hiciera el sentido que a mi me hace la
historia.
En fin.

Pero luego de la semana que pasó, donde me ví
enfrentada a una prepotencia descomunal por
parte de un alumno, la pregunta volvió: por qué
diablos soy profesora?.
Claramente el mensaje no llego, se perdió en medio
de la sala, rebotó en una pared y salió por la ventana.

Y claramente no pude eludir la realidad,
de una prédica en el desierto, de un saludo no correspondido,
de sonrisas forzadas y de un doble standart que me dieron
naúseas (y que aún conservo).

Así que termino el día con tristeza,
con ganas de no volver,
ya que para qué, nunca tuvo el sentido que yo pensaba
que poseía y plop!

Entonces acudo a mi anestésico de siempre:
mi siempre bien querida música.
Y escuchar una canción como esta, me sube el ánimo,
de hecho, mientras la escucho, miro por la ventana
y la tenacidad de mi vocación vuelve a mi.

sábado, abril 03, 2010

En defensa del uso del espacio público para la educación


Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran
y se reconocen, y ese lugar es el mañana”
Eduardo Galeano.
A partir de la reforma educacional de 1996 en nuestro país. el cómo llevar a cabo las prácticas pedagógicas cambiaron de giro radicalmente. De pasar de una educación enciclopedista, los profesores debimos comenzar a generar aprendizaje significativo, concepto nuevo y complejo que nos remite a los sentidos prácticos del aprender para la vida cotidiana. Así, la tarea de enseñar se vuelve intrincada y la búsqueda de nuevas metodologías y materiales de trabajo se hace necesaria. He aquí donde se enmarca el uso de los espacios públicos como un escenario y herramienta para los aprendizajes. Especialmente para Historia y Ciencias Sociales, la ciudad y sus rincones poseen una sintonía perfecta para muchos de los temas que se tocan a lo largo del programa. Podemos poner un sin número de ejemplos, de diversos niveles de aprendizaje, donde a través del recorrido y observación de la ciudad, podemos rescatar conceptos y contenidos que vemos estáticamente a través de un pizarrón. La riqueza de tener contextualizados, en el uso cotidiano, algunos de los contenidos de nuestra asignatura, puede ser positivamente desarrollada por los profesores, demostrando que la sincronía de lo pasado y lo presente no sólo está en los análisis y en los libros, sino también en los espacios dinámicos por donde se mueven los alumnos y los ciudadanos, denotando el paso de la historia, sus huellas e influencias a través de edificios, calles, modos de distribución y modos de convivencia.

Pero yendo un poco más allá, más allá de buscar la importancia de ver retratado en los monumentos de la ciudad los estilos europeos que los que tan abstractamente hablamos o de los usos que podemos utilizar al contrastar la ciudad antigua con el nuevo Santiago; el uso de los espacios públicos para la educación tiene una arista que nos remite a la enseñanza de educación cívica y ciudadanía. En este país, donde los espacios públicos se van sistemáticamente privatizando y donde muchos sucesos de nuestra historia reciente aún dictan los modos de comportarse y convivir; debemos mostrar con simples hechos que el ser ciudadano no es solamente una raya en un voto. Recorriendo las calles de Santiago, podemos re-vivir el ser ciudadano del siglo XIX y XX; reviviendo los hitos de nuestra historia, tanto mediata como inmediata, reconocemos los lugares donde miles de chilenos forjaron ideas, acciones y sentimientos determinantes para nuestro presente. Con el acto tan sencillo de ocupar el espacio, llenarlo con voces, con cuerpos, con risas, estamos practicando ciudadanía, ya que este concepto sólo se entiende y se aplica “en” el espacio público, interactuando en él, viviendo en él. Como Henry Giroux lo señala, el profesor, en este contexto, tiene la misión de ejercer “ciudadanía docente”, ya que a través de la canalización de los contenidos de manera simbólica y con los escenarios correctos, lo que demuestra es la capacidad transformadora de todos los seres humanos a través de su acción en sociedad. Al fin de cuentas, esta mirada “constructiva” sobre la utilización de la ciudad, no solo nos llama la ocupación del tránsito por ella, sino a develar la verdadera “construcción” que simboliza una ciudad, con y por hechos humanos, diversa y compleja, con limites y deslindes que no son dados por que sí, sino que responden a decisiones netamente humanas. Así, al apreciar la visión cualitativa de la ciudad, también podemos palpar que la participación social, es más que juntarse cuantitativamente en un espacio determinado, sino que apreciar y transformar esta diversidad social, económica y cultural en espacios físicos concretos (por ejemplo su fracturación socio-económica en barrios, comunas y segmentos determinados), por lo que la ciudad, sus construcciones y sus ciudadanos van perdiendo el anonimato paulatinamente.

Al leer la ciudad de esta manera, solamente así, estaremos haciendo sentido de una enseñanza de la Historia con proyección, mostrándoles los espacios que ellos mismos tendrán que vivenciar en su devenir histórico, que fueron fruto de “construcciones” posteriores y dándole señales de la necesidad de apertura de nuevos espacios para interactuar; finalmente, en palabras de Galeano, para que el ayer y el hoy se encuentren en un mañana, en un único lugar donde se apela al bien común y la vida en sociedad, en el espacio publico.