jueves, agosto 11, 2011

Cherry blosom en mi piel...

La flor del cerezo (sakura) significa, para los japoneses,
la transitoriedad de la vida, los cortos y efímeros momentos
que nos hacen realmente felices, el renacer; el ideal de una
vida simple y pura: estar al lado de alguien amado (a) mirando
como el viento deshoja los cerezos y una lluvia de pétalos, que
dura segundos, cae sobre la tierra.

Esto lo aprendí a sangre y fuego, con harto dolor, 
y por eso lo dejo en mi piel, para no olvidar lo efímera
que es la felicidad y lo mucho que hay que aprovecharla.




3 comentarios:

eric dijo...

Verónica, el mundo vitual es una pantalla infinita de encuentros y reencuentros, así uno se entera sin querer (...queriendo...) de las cosas que dejan huella en nuestra piel. Sean situaciones aprendidas con dolor o la imagen de un recuerdo que parece haber sido un sueño ya lejano en los pasillos de una facultad perdida en el vapor de la niebla o los humos de una lluvia de lacrimógenas.
Saludos
Eric Díaz Delgado

Verónica dijo...

Sir Eric, créame que ha sido un placer leer sus palabras, y con esto saber que esta vivito y coleando....
para que veas, como la vida da giros y giros y uno parece que estuviera dentro de una centrifuga XD

Hartos cariños
Veronica

Eric dijo...

Así es no más, los giros, los ciclos, las vueltas y las revueltas nos alcanzan por los atajos de los días, sin embargo nunca dejo de disfrutar del sabor de un durazno, de una perita de agua y de las rojas frutilla, guinda y cereza.
Saludos y cariños correspondidos
Eric.