domingo, diciembre 18, 2011

Número 1.- Conocer una playa nevada

Es extraño, siempre he querido caminar por una playa nevada.
Sé que tengo que ir a otras latitudes para cumplir mi deseo.
Tomar un avión a otro hemisferio,
durante el verano de mi Santiago,
encontrar un lugar con costa,
abrigarme como para ir al polo
para luego estampar mis botas en una carrera
loca por la orilla del mar,
mirando como se mezcla la arena y la nieve,
y como la espuma del mar deshace los copos
de nieve que caen.


Será por ver caminar a Joel Barrish por la 
playa de Montauk.
Sí, esa película me tocó todas las fibras
de emoción.
La cosa es que quiero correr por una playa 
desierta y nevada.