lunes, octubre 22, 2012

Everything will flow...!

Fue toda una sorpresa saber que Suede venía a Chile.
La entrada para otro de los antañosos grupos que me gustaban desde
chica ya estaba comprada, Pulp. 
Pero esto me pilló de sorpresa.
Y ya estaba resignada a perdérmelo, como me perdí a Snow Patrol,
Kasabian (que menos mal canceló), Garbage y otros tantos.
Y como me voy a perder otros tantos más, por falta de plata, por
falta de tiempo, por falta de cosas que espero vuelvan a estar.

Y bueno, la cuestión es que estuve lamentándome anticipadamente
que no podría ir. Arme el setlist preciso y q me gustaría que tocara.

Hasta que, el día anterior al recital, así como de la nada, en una
conversación trivial, una amiga de años, precisamente de esos cuando
escuchábamos fervorosamente a esos grupos brit, me invita a verlos y
yo entre que no lo podía creer, me sentía cohibida, me dio vergüenza
y me moría de ganas de decirle que si.

Y, raro en mí, ya que soy la señorita No, dije que Si.

Y heme ahí, frente a Brett (lo de frente es claramente una ironía, por que
estaba en la escalera de entrada del Teatro Caupolicán y aún así lo veía 
bien), enjuto, vestido de negro, moviendo el micrófono por sobre su cabeza,
hablando un español champurreado y un exquisito inglés.
Ahí, en vivo y en directo cantó temas como Everything will flow (crucé los
dedos cuando comenzaron los acordes, esperando que fuera asi), The 
beatiful ones, Heroine (morí), She y New Generation, entre otros.


Y ahí, mirando bailar a Brett, se me ocurrieron varias cosas:

1.- El negro es el color más sentador del mundo. Y punto.

2.- EL prototipo de hombre que me gusta come muy poco.

3.- Todos los que ibamos a la Blondie bailamos similar a Brett
4.- ¿Cómo no se le cae el micrófono en la cabeza?

5.- Las letras son tan tristes, junto con una música alegre, que es muy parecido a la vida cotidiana: uno puede andar como la mierda, pero debe
decir que esta todo bien y esbozar una sonrisa.

6.- Es raro esto de la amistad; muchas veces dejas de ver a alguien por muchos años, cambian las vidas y sus formas, hasta una misma cambia, engorda o adelgaza, tiene el pelo del color original o sucedáneo artificial. Pero, cuando estaba en el recital con la Clau al lado, la miré y fue esa mirada que hubiéramos tenido a los 17 años si hubiéramos visto a Suede; entre incredulidad, excitación y una gran alegría. Y fue reconfortante sentirlo.

Por que en este año, en que me he sentido en la estratosfera y desconectada de todo el mundo, un hilo de cariño que me una con la tierra es emocionante.

Se me hizo un nudo en la garganta cuando cantó Saturday night, nada que hacer, esa canción es mi debilidad... aunque confieso que me quedó debiendo unas cuantas. Sin embargo, aún así  se me erizó el pelo de la nuca escucharlos ahí, a metros de mí.


El set list de Suede en Teatro Caupolicán, miércoles 17 de octubre de 2012




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